DE LA VOCACIÓN AL COMPROMISO
Desde el primer día que pisé un juzgado, supe que el Derecho de Familia no era simplemente una rama del derecho, sino un lugar donde realmente se puede cambiar la vida de las personas.
Mis primeras prácticas profesionales fueron en un despacho especializado en Derecho de Familia en Murcia.
Aquel primer contacto con padres, madres y niños que atravesaban momentos de enorme vulnerabilidad me marcó profundamente. Descubrí mi verdadera vocación, luchar por la protección del núcleo más íntimo y esencial de nuestra sociedad, la familia.
Más adelante, mi camino me llevó a trabajar en Garrigues, una de las firmas jurídicas más prestigiosas del país. Allí aprendí rigurosidad, excelencia técnica y cómo manejar casos de gran complejidad con una estructura sólida y ordenada. Pero fue durante el Máster de Derecho de Familia, Infancia y Sucesiones cuando mi vida profesional dio un giro definitivo. Tuve como profesora a Diana Carrillo, una de las grandes referentes en Derecho de Familia en España.
Desde el primer momento, conectamos a nivel personal y profesional. Sentí que compartíamos una forma de entender el derecho: con humanidad, con rigor y con pasión.
Con el tiempo, ese vínculo se transformó en un proyecto común. Apostamos por crear un despacho distinto, con alma, con excelencia y con una visión internacional del Derecho de Familia.